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MANIFIESTO:
Las trabajadoras y los trabajadores saldremos nuevamente a la calle
el 1 de mayo con el color rojo de tantas luchas.
Saldremos de nuevo para reivindicar derechos pendientes, construir
una sociedad en paz, más libre y más justa, y denunciar que todavía hay
que hacer mucho para mejorar las condiciones de trabajo de las personas.
- Poner fin a la precariedad laboral que castiga sobre todo a las
personas jóvenes, a las cuáles condena al paro o a unos modelos de
contratación inestables y mal remunerados.
- Integrar a las trabajadoras y los trabajadores que llegan de lejos y
que, a menudo, se ven sometidos a condiciones de marginación y
semiesclavitud.

- Conseguir que las mujeres dejan de estar discriminadas, que accedan en
condiciones de igualdad al mercado laboral y a la promoción profesional.
Que sean partícipes de un nuevo modelo de organización laboral que
permita la conciliación entre la vida personal y profesional de todas
las personas.
- Hacer desaparecer la siniestralidad laboral, que castiga con más
fuerza a quienes sufren una situación laboral de precariedad, no solo
por causas individuales sino por la misma estructura del sistema de
relaciones laborales.
- Erradicar los procesos de acoso y violencia en los espacios laborales,
fruto en muchos casos de estructuras jerárquicas y poco democráticas de
los diferentes ámbitos laborales.
- Hacer realidad una democracia sindical, en la cual la voz de las
trabajadoras y los trabajadores no sea marginada por su opción sindical.
Además, este Primero de Mayo hace falta recordar:
- Que el acoso y la presión a qué se somete la actividad agrícola ha
provocado que los paisajes tradicionales de amplias zonas del estado
estén en riesgo de desaparecer por culpa de la construcción de bloques
de hormigón y de praderas para el golf, sujetas a la deriva especuladora
que nos conduce a un futuro insostenible. Tenemos una responsabilidad
indefugible con las generaciones futuras y hemos de ejercerla.

- Que el tejido industrial está siendo destruido, las empresas
deslocalizadas y la economía productiva sustituida por otra, que es
especulativa y financiera. La competitividad y la productividad no
pueden ser la coartada para rebajar los niveles salariales ni las
condiciones laborales de las trabajadoras y los trabajadores.
- Que los servicios públicos están siendo privatizados: de acuerdo con
la nefasta Directiva Bolskestein, la educación, la sanidad, las
comunicaciones y los transportes son objetivos estratégicos para el
poder económico. La mercantilización de los servicios públicos básicos
constituye una agresión a los derechos del conjunto de los ciudadanos.
Denunciamos a la Administración por su voluntad de avanzar en la misma
dirección y esperamos que ninguna fuerza sindical le de apoyo, como ha
ocurrido en la tramitación parlamentaria de la ley de educación. En este
sentido:
- El proyecto de reforma laboral apunta hacia más precarización y rebaja
de las condiciones laborales.
- El proyecto de Estatuto de la Función Pública parece pretender la
fidelización de las trabajadoras y los trabajadores del sector público,
introduciendo factores de inestabilidad, movilidad laboral y más
jerarquización.
Pero
el 1 de Mayo es, sobre todo, un día para luchar, una jornada que ha de
servir para que más trabajadoras y trabajadores se organicen. Es cierto
que hay compañeros y compañeras que han perdido la confianza en los
sindicatos tradicionales: no se sienten protagonistas y no ven
alternativas, puesto que identifican estas organizaciones como núcleos
reducidos dónde se toman decisiones importantes que afectan a toda la
clase trabajadora. No podemos negar que para muchos compañeros y muchas
compañeras los sindicados se han convertido en elementos burocratizados
y ajenos a las luchas sociales.
Justamente a los compañeros y las compañeras más críticos los decimos
que si avanzamos juntos podemos construir un espacio sindical común para
avanzar hacia un sindicalismo de clase más fuerte y alternativo, dónde
materializar la autorganización y la toma soberana de decisiones sobre
todo aquello que nos afecta como parte de la clase trabajadora.
Intersindical Valenciana continúa construyendo este espacio con una
organización que sirve para participar conjuntamente en las luchas.
Porque, tanto si negociamos como si nos movilizamos, Intersindical
Valenciana es un espacio dónde los trabajadores y las trabajadoras
compartimos decisiones.
¡Viva el Primero de Mayo!
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